Son
plantígrados. En algunas situaciones desfavorables pueden erguirse sobre sus
patas traseras para aumentar su campo de visión. Su oído es extremadamente
agudo y desarrollado al igual que el olfato, que es excelente, finísimo y, sin
duda, su sentido más desarrollado y el que más les ayuda en su vida cotidiana
Gracias
a él pueden detectar a larga distancia muchas de sus fuentes de alimento y
también el estado sexual de otros ejemplares durante la época de celo. Sus
mandíbulas tienen 4 caninos o colmillos, puntiagudos y robustos como los de
otros carnívoros. Sin embargo, la presencia de incisivos aptos para cortar
hierba y tallos, y de molares amplios y aplanados capaces de triturar alimentos
de origen vegetal, hacen que la dentadura de este carnívoro esté perfectamente
adaptada a un régimen omnívoro.
Su
longevidad es de 25 - 30 años (máximos conocidos de 34 años en estado silvestre
y 47 en cautividad). Tiene una longitud corporal que varía de 1,50 - 2,95 m,
dependiendo de la subespecie, y una altura en la cruz de hasta 1,30 m. Su peso
también varía, desde los 100 hasta los 675 kg. El color es muy variable de un
individuo a otro. Puede variar entre el marrón muy oscuro y el dorado claro,
pasando por diversas gamas de grises. Las crías suelen presentar un collar
blanquecino más o menos amplio alrededor del cuello, marca que habitualmente
desaparece a partir de la primera muda al año de edad, pero puede quedar algún
resto en los adultos. El pelaje se renueva una vez al año, en la época estival.
La visión no la tiene muy desarrollada; comparada con otros sentidos, aunque sí
puede ver en color durante la noche. A larga distancia reconocen formas pero no
detalles, y detectan mucho mejor animales u objetos en movimiento que
inmóviles.